Bueno, ya un par de días sin publicar nada, asi que con este erticulo vamos de lleno.
Un libro que comence a escribir hace ya un par de meses, pero habia quedado olvidado gracias a mi colgadez. Afortunadamente en los ultimos dias me visito la musa, asi que con un vomito de palabras, volví a llenar las paginas del proyectito. Aca les dejo un capitulo de esto que estoy haciendo.Ah, y ya se que tiene errores de gramatica y ortografía, pero en algun momento voy a tipearlo bien. Espero que les guste, si no es asi, no se... mueranse.
Capitulo 5: Buena suerte
Mi ciudad, sábado 21 de junio de 2008
Anoche Clara se quedo a dormir en mi casa. Estaba muy mal por que corto con el novio, en un momento estuve por encararla, pero no me pareció ubicado. Llegamos a casa y hablamos un rato, intente consolarla y después nos dormimos.
Hoy conocí a una chica que me cayó muy bien, fui a la casa y todo. Se llama Dani.
Ese domingo me levante tarde. Encima, tenía mucho cansancio, algo raro teniendo en cuenta que había dormido bien. Fui hasta el living y prendí la tele, puse un canal de música. Estuve mirando la tele como una hora, cuando llegaron mis viejos del supermercado. Les ayude a acomodar las despensas y me volví a sentar en el sillón. Mis viejos se sentaron a tomar mates y después de unos minutos mi mama me dijo.
- ¿Tomy, tenés todo para mañana?- pregunto con voz calma-
- ¿Cómo? – pregunte sin entender, que yo supiera, ese lunes no había nada.
- ¿qué si tenés las cosas para mañana? – pregunto de nuevo en voz mas alta.
- ¿Qué cosas?
- Las cosas para rendir Tomy, no me digas que te olvidaste- su voz era inquisidora- ¿no son mañana las mesas?
- Ah, si- respondí mintiéndole, para que no se enojara- me faltan mapas nomás, después los voy a comprar.
- ¿Estudiaste?
- Si ma. Hoy voy a repasar bien todo.
- Bueno, saca de mi cartera $10 para los mapas.
- Bueno ma.
Me levante del sillón y fui a mi pieza. Nunca había estado tan desordenada. Busque mi mochila, que tarde como media hora en encontrar y saque el cuaderno ¿cómo me voy a olvidar? Al otro día rendía dos materias que tenia previas del año anterior. Agarre mi carpeta y empecé a repasar, sabiendo que era en vano. Era inconcebible la idea de aprenderme todo un año de clases en un día, además el cansancio no me dejaba entender lo que leía.
Recorrí toda la carpeta pasando de fecha en fecha. Algo había quedado en mi cabeza, pero no me tenía confianza. Y entonces me paso lo peor que me podía pasar en ese momento. Empecé a imaginarme la evaluación que iba a tener el día siguiente. Una hoja llena con preguntas que no podía responder. El camino hasta el escritorio de la profesora, con la hoja en blanco en la mano. Su sonrisa autosuficiente, y el ya famoso “mañana vení a buscar la nota”. Era tan temido, lo único que generaba, era que esa noche no pudieras dormir, pensando en como corregiría la evaluación. Pensando y calculando que nota pudiera obtener.
- Tomy, la mesa ya esta lista. Vení a comer- interrumpió mi mama-
- Ya voy ma. – camine hasta el living y la mesa estaba puesta, los vasos en su lugar, se apareció mi viejo de la cocina con un plato lleno de fideos-
- ¿cómo estas Tomy?- pregunto amable, se acerco y me saludo con un beso-
- Bien bien. Se ve rica la comida
- Espero que no solo sea una imagen ¿Estabas repasando para mañana?-
- Mmm......., si – le respondí mintiendo- Me falta terminar de ver unas cositas nomás, pero seguro la saco.
- Bien. Sentáte, esperemos a tu madre que queremos hablar algo con vos.
Al otro día me levanté con todas las pilas, la noche anterior me había acostado temprano. Pero igual, sabía que iba a ser un día pésimo. Siempre que rindo alguna previa o algo en diciembre o marzo son días malos. Todo el día comiéndome la cabeza de si voy a aprobar, repasando inútilmente los apuntes... bueno cualquiera que haya estado en esa situación sabe de qué le hablo.
Bueno, me tome el colectivo a la escuela, deprimido como si me fueran a crucificar. Nunca el Bondi había tomado tanto tiempo en llegar, salvo una vez que rendía una previa también, de la cual dependía que pase de año o no. Llegue a la parada, las dos cuadras hasta la escuela fueron como un calvario, sentía una piedra en la panza y estaba tan nervioso que ni siquiera me prendí el pucho de antes de entrar a la escuela. Entre a la escuela y no había nadie, ahí me di cuenta que había llegado 20 minutos tarde (en realidad me daba lo mismo, de todas formas iba a desaprobar).
Revisé una vez mas la prueba, no encontré ningún error. Puse mi nombre en el margen de la hoja, me levante del banco y camine hacia el escritorio de la profesora ¿alguna vez sentiste que tenés vuelta atrás, que podes remendar un error, pero que no querés remendarlo? Bueno exactamente así me sentía en ese momento. Por más que pensaba que estaba mal, entregué el examen a la profe. Mi profesora de historia es una mujer de mediana edad, segura, severa y de mirada invasiva. Me miro a los ojos casi como regañándome, bajó su mirada a mi evaluación y volvió su mirada a mi. Di media vuelta, camine de nuevo a mi banco junte mis cosas y salí casi disparado del aula.
Estaba en el patio de la escuela, lo ví vacío, ni un alma había que me salude. Todos estaban en los cursos tomando o rindiendo los exámenes, como era de costumbre en julio. Entonces salí de la escuela y me apoye contra la pared, al lado de la puerta de entrada. Prendí un cigarrillo y mire al piso pensando que dentro de dos horas, iba a ver de nuevo a Escalada, la profe de historia. Pero esta vez con una sonrisa en sus labios, al entregarme mi examen desaprobado.
Pero ya estaba hecho, no lo podía arreglar, así que no le di importancia. Aspiré el humo de mi cigarrillo y mire el lugar. Ese hall era nuestro sitio de encuentro con mis compañeros antes de entrar a clase. Cuando estaba vacío, daba imagen de pureza, más allá de tener las paredes rayadas, ya que era la entrada a una institución educativa. Pero cuando estábamos nosotros era totalmente diferente, el piso estaba todo escupido, el aire viciado por el humo de los cigarrillos y nuestras caras de cansancio, le daban a ese lugar aire de “fumadero de opio”.
Al rato empezaron a caer los chicos, uno más desprolijo e impresentable que el anterior. Pero yo no tenía muchas ganas de hablar, la verdad me sentía bastante deprimido, no me podía sacar de la cabeza que me había ido terriblemente mal en la prueba. Así que en vez de quedarme ahí con los chicos como haría normalmente, decidí ir a dar unas vueltas solo. Pasé por el kiosco a comprar unos puchos y antes de darme cuenta, ya estaba en la plaza. Caminé un rato, pensando en muchas cosas.
Me imaginaba lo que me iban a decir mis viejos cuando les contara que había desaprobado. Dibujaba la situación, mi vieja diciéndome que bueno, ya la iba a poder sacar, pero pensando realmente por dentro, que estado todas las vacaciones al pedo y no había estudiado nada. Por otro lado mi viejo retándome y remarcándome cada uno de mis errores, como hace siempre que hago algo mal. O sino, lo que es peor, cuando me dicen “¿y bueno que le vamos a hacer?”, seguido de un silencio tan incomodo que preferiría una buena cachetada o un reto reprochador y desmoralizante.
Busqué un lugarcito entre el pasto y me acosté, amo hacer eso, me ayuda a pensar y despabilarme. Realmente no puedo decir en que pensaba, mi cabeza vagaba en recuerdos y cosas así, pero sin quedarse fijo en ningún pensamiento, ni mucho menos analizando alguno. Pase desde recuerdos de mi niñez, mi viejo jugando conmigo a la pelota, o mi vieja leyéndome un cuento, hasta recuerdos de la juntada el otro Día en lo de Magy.
De repente sonó mi celular, un mensaje “Cuando puedas veníte a la escuela. Magy”, pero no le di bola. Sinceramente lo ultimo que tenia ganas de hacer era volver a la escuela y que me hagan preguntas como “¿y como te fue?” “¿pero, habías estudiado?”, así que simplemente me quede tirado en el pasto. Pero esta vez, pensando en algo en particular, Magy.
No pensaba en ella como idealizando ni nada, solo recordaba cosas que pase con ella. Como por ejemplo una vez que nos metimos en una casa abandonada y pasamos toda la tarde cantando canciones de Sui generis y jugando a las cartas. O la vez que era de noche y nos escapamos de nuestras casas, por que ella me tenía que mostrar algo importante, lo cual resultó siendo un árbol que se había caído. Bueno, Uds. Se imaginan, todas esas situaciones en las que estuvieron con esa persona, e hicieron que la misma ocupe un lugar en el corazón. Recordé cada vez que me vio llorar, digamos que ella es del grupo selecto que me vieron así alguna vez, y también todas las veces que me contó que le gustaba un chico. Cabe agregar que si hay una debilidad para ella, son los chicos, es de las que se enamoran fácilmente y se les cae el mundo cada vez que cortan con alguno.
Magy era mi mejor amiga, si tuviera que dar la vida por alguien, fuera de mi familia, seria solo por ella o por Clara. Aunque, lo que sentía por Clara, no era tan puro, ya que reconozco que siempre me había gustado, por lo menos un poco. Claro que esto no quita que sea de mis mejores amigas, pero a diferencia de Magy, a Clara no la veo como una hermana, sino más como una amiga, de la cual siempre voy a ver algo más.
Listo, ya me había perdido en mis pensamientos, cuando caigo en ese estado es difícil que salga por cuenta propia, a veces pasaba horas y horas así. Muchas veces pensé que podía ser un trastorno psicológico o algo, pero nunca le di mucha importancia. Es que en realidad me gusta mucho hacer eso, me ayuda a estar en paz conmigo mismo, además, no soy una persona con el tiempo muy ocupado, así que mi tiempo es “perdible”.
Sonó mi celular, era una llamada.
- Hola, ¿quien habla?- dije al celular, de lo colgado que estaba, ni siquiera me había fijado el numero de la llamada entrante.
- Soy Magy pancho, ¿ por que no me respondiste los mjes que te mande?- su voz parecía regañarme
- Uh, perdón no me di cuenta, es que estaba ocupado.
- ¿ocupado con que? Veníte para la escuela.
- Con cosas mías, ja. No, ni ganas, pasa que estoy haciendo algo.
- No te hagas el importante, seguro estas en la plaza tirado drogándote o algo por el estilo.
- No, nada que ver. Estoy ocupado Magy, ¿podemos hablar después?
- Bueno como quieras, pero pasáte por la escuela antes de las 12:00, por que Escalada quería hablar algo con vos, te esta buscando.
¿Escalada me buscaba? ¿Por que me buscaría? La única razón que se me vino a la cabeza, era que no me había ido tan mal en al prueba, y necesitaba algo mas de nota para aprobar, un oral. Si, tenia que ser eso, por que si fuera por entregarme una nota simplemente desaprobada, esperaría hasta el otro día, así yo me comería la cabeza toda la noche. Además ella hacia eso, para que no tuviéramos la posibilidad de prepararnos para el oral, entonces no era su culpa, ella nos daba la oportunidad, y rostros la desaprovechábamos.
- Bueno, yo ahora en un rato voy, ¿que hora es?
- Las 11:00, bueno no te cuelgues, por ahí te quiere dar la posibilidad de un oral, no creo que sea para darte la nota nomás. Sino esperaría hasta mañana, sabes como es Escalada.
- Si si, veo de caer en un rato, gracias por avisarme. Besos
- Besos
Entonces me senté en el pasto, si era para dar un oral, de todas formas estaba en el horno, por que no sabia nada. Pero me acorde de una vez que estábamos rindiendo matemáticas, y después de eso, se rendía química, la cosa es que no había estudiado nada, pero un compañero me convenció de que me presentara igual, y al final, fuimos los únicos que la sacamos entre diez que habían rendido. Así que me levante y empecé a caminar rumbo a la escuela. Mientras caminaba calculé, que si había entrado a rendir veinte minutos tarde y estuve mas o menos cuarenta minutos haciendo la evaluación, había salido de la escuela a las 9:00, y mas o menos había estado media hora hasta que me fui a la plaza ¡ Me había colgado por lo menos una hora acostado en la plaza pensando! Todo ese tiempo podría haber repasado. ¿Por qué me tengo que tener tan poca fe? Si hubiera pensado que podía tener un oral hubiese repasado algo en esa hora y media. Ya estaba en el hall de entrada.
No había nadie, así que entré a al escuela, y ahí estaba Magy. Camine hasta ella y la salude con un beso en la mejilla.
- Hola, Escalada dijo que la busques, esta en el segundo piso tomando mesas- su voz era como alentadora.
- Bueno, gracias. Ojala me tome un oral.
Subí al segundo piso y le pregunte a la preceptora en que aula estaba. Me señalo el curso y fui hasta la puerta. Unos segundos me quede imaginando los que iba a decir, y lo complicado que iba a ser levantar esa nota. Golpeé despacito, casi como si no quisiera que adentro me escuchen. La puerta se abrió y era la profe con su mirada severa clavada en mis ojos. Solo me saludo, por cortesía, entró al aula y por un rato la perdí de vista, a los pocos segundos, volvió y me entregó la evaluación. Gloriosamente, había un seis en el margen superior derecho. Mi corazón se llenó de alegría y esboce una sonrisa de oreja a oreja. Ella al ver mi gesto solo me despidió y cerró la puerta en mi cara. Yo me quede unos segundos mirando esa puerta con ganas de entrar y abrazarla, ponerme de rodilla y agradecerle esa nota. Deje eso de lado y baje las escaleras para contarle a Magy.
Llegue hasta el patio y la vi, pero disimulé mi sonrisa para hacerle una broma, iba a decirle que me había puesto un dos. Camine hasta ella.
- ¿Por qué esa cara?- su voz no era interrogante, sino mas bien como soberbia.
- Me puso un dos- intente disimular mi felicidad y lo dije con una voz grave y deprimida.
- Mentira, si te puso un seis.
- ¿vos ya sabias? ¿por que no me dijiste por celular?
- Por que quería verte. Y si te decía, no ibas a venir, te conozco y sé que estabas tirado en la plaza pensando. Y no lo ibas a interrumpir solo para venir a buscar la evaluación, total ya hubieses sabido que habías aprobado. Y la verdad no tengo ganas de caminar hasta la plaza.
- Como me conoces por dios. Bueno, entonces me podes abrazar o algo para felicitarme.
Acto seguido, me abrazó tan fuerte que parecía que me iba a ir a la guerra o a vivir a un país lejano. Yo también la abrace y por dentro el agradecí, no se bien por que, pero al felicidad me daba ganas de agradecerle a todo el mundo solo el hecho de existir. Ya me había sacado un peso enorme de encima, no me quedaba ninguna previa. Iba a volver a mi casa como un héroe, mis viejos me iban a felicitar, y me iban a dar plata, cosa que me venia muy bien, por que esa semana por las mesas no había clases.
- ¿Qué hacemos ahora? No quiero quedarme acá, recién rendí con Sáenz y la verdad no quiero que me entregue la nota- su voz era feliz a pesar de lo que decía.
- No se. ¿Y los chicos? ¿Están rindiendo?
- Si, todos. Como se nota que somos un grupo de vagos, ajajá.
- Bueno, van a salir recién a las 12:00, esperemoslós.
- No, no tengo ganas de quedarme acá ¿no entendés que no lo quiero ver a Sáenz?
- Bueno, entendí, entendí. Entonces vayamos a caminar, el día esta hermoso.
- Bueno dale. ¿Me acompañas hasta la rockeria? Quiero ir a ver unos parches y comprarme unas remeras.
- Bueno, dale. Mientras que no estemos dos horas como hacés siempre que necesitás ropa, esta todo bien.
Fuimos a la rockeria y paseamos un rato por la ciudad. La acompañé hasta la casa y me invitó a quedarme un rato, pero no tenía ganas. Queria volver para contarle a mis viejos y después dormir un poco, para estar bien para la noche y festejar.